10 oct. 2012

Carrera ascendente (Velázquez)


El triunfo  Baco o Los borrachos, pintado por deseo del rey y un poco antes de su primer viaje a Italia, ilustra de modo ejemplar las razones de esta carrera ascendente.
Es el cuadro que cierra la primera etapa de la pintura velazqueña, la llamada etapa sevillana, la del realismo extremo y los cuadros de género o bodegones con figuras y abre la etapa de madurez.

En algunos detalles, se aprecia  cómo Velázquez continua la tradición del bodegón y aquí revela la importancia que sigue teniendo el modelo de Caravaggio,  o através de modelos de tipos del caravaggista español José de Ribera.

El triunfo de Baco o Los Borrachos, 1628-1629
Óleo s/ lienzo, 176c225cm.
Museo del Prado. Madrid
 En este cuadro, Velázquez representa al Dios mitólogico  del vino y de las alegrías y hace una interpretación del mito con un toque de ironía, Baco aparece sentado sobre un tonel coronando a un muchacho, mientras él mismo es coronado por otro muchacho semidesnudo.
El cuadro muestra bien a las claras que a Velázquez le quedaba aún mucho que aprender en la composición de escenas con un número grande de personajes. Velázquez ha planteado en Los borrachos una composición muy compleja que no ha logrado resolver bien. En la mitad derecha se amontonan demasiadas figuras.

A primera vista nos damos cuenta de que el centro geométrico del cuadro está en la cabeza que recibe la corona de hiedra impuesta por el dios Baco. En ella convergen las dos diagonales que, de esquina a esquina, recorren todo el cuadro. Si de arriba abajo trazamos una vertical que pase por ese centro geométrico, el cuadro está dividido en dos mitades.

La técnica es la de sus años sevillanos, aquí aún conserva el gusto por el tenebrismo de su etapa sevillana con fuerte acentuación de los contrastes luminosos y un modelado apretado y naturalista. Sin embargo, en el paisaje se van introduciendo los tonos grises y la pincelada es algo más ligera que en sus primeras obras.

 

 

 

 

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