30 nov. 2012

La Venus del espejo de Velázquez


 
Tema mitológico
La Venus del espejo,1648
Óleo s/ lienzo,122x177cm.
National gallery de Londres
Reino Unido
Este desnudo femenino, gracioso y sensual, parece haberse convertido en uno de los más perfectos de la pintura europea, por las formas fluidas del cuerpo suavemente tendido sobre la tela gris, la magistral factura y su magnífico colorido.
Velázquez simboliza la relación entre realidad, imagen y representación y reflexiona sobre las posibilidades de la pintura, entre la realidad y la apariencia.
Algunos  teóricos afirman que sería la belleza contra el amor, como si Venus estuviera esclavizada a su belleza ya que se mira al espejo. También se ha querido ver como una representación genérica de la belleza, ya que el rostro de la diosa no se refleja en el espejo, sino simplemente es un borrón .
Utiliza en general unos tonos pardos, como era lo habitual en la pintura barroca, y en lugar de mostrar fuertes contrastes de luz y sombra y elaborar con fidelidad minuciosa la textura superficial de los objetos para crear una ilusión de realidad, Velázquez llega aquí a pintar lo que el ojo realmente percibe.
Los colores se funden unos con otros, los contornos no se destacan y los detalles son sugeridos pero no descritos. El reflejo de la diosa no es real, pues el espejo no puede recoger la cara de Venus desde esta posición.
Usa una composición de dos líneas perpendiculares, la que forma horizontalmente el cuerpo de Venus y la vertical del cuerpo de Cupido. También hay una serie de líneas curvas, como la que forma el cortinaje o las sábanas, que dan movimiento a la escena.
El espejo es un elemento con el que Velásquez juega continuamente en sus cuadros, para jugar con el espectador y con el espacio.

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